Background
La investigación y el estudio llevados a cabo por los profesores Dra. Sarah E. Shea (M.D.) y Dr. Kevin Gordon (M.D.) (Patología en el Bosque de los Cien Acres) sobre los cuentos de Alan Milne, Winnie the Pooh, y su observación minuciosa de todos los personajes de la historia les llevó a la conclusión de que cada personaje puede asociarse a un diagnóstico psiquiátrico específico. Esta prueba interactiva de patología de Pooh se basa en la investigación realizada por Sarah E. Shea, Kevin Gordon y otros.
Resumen psicológico de los personajes de Winnie the Pooh.
Pooh es, en la historia, el personaje más entrañable y simpático. Desde el punto de vista psicopatológico, el oso tiene una adicción a la miel, lo que le provoca problemas de atención, un control deficiente de los impulsos y un exceso de actividad.
Por su parte, Piglet sufre sudoración, nerviosismo, se preocupa mucho por las cosas sin importancia y está siempre al límite. Según la patología de Pooh, Piglet padece un trastorno de ansiedad generalizada. Tigresito, que siempre se siente lleno de energía, está en constante movimiento y es incapaz de quedarse quieto. Tigresito, como personaje fuerte de Winnie the Pooh, siempre está inquieto para digerir la comida. Actúa de forma imprudente o sin pensar en las consecuencias, es impaciente y no puede esperar su turno. Según la «patología de Pooh», padece TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). Conejito se siente irritable si las cosas no están en orden. Se pone nervioso si se interrumpe la rutina y, en la «patología de Pooh», se le diagnostica un trastorno obsesivo-compulsivo. Canguro (Roo) siempre se balancea y salta sin saber lo que ocurre a su alrededor. Roo se mueve constantemente (camina de un lado a otro) y tiene un comportamiento «hiperactivo». A Roo se le diagnostica autismo. Burro (Eeyore) siempre está triste, se siente inútil y está deprimido la mayor parte del tiempo. Christopher Robin, diagnosticado con esquizofrenia, vive constantemente perdido en un mundo de fantasía.